2022(e)ko ekainaren 16(a), osteguna

Las unidades del kéfir

El kéfir es un producto lácteo parecido al yogur líquido, fermentado a través de la acción de un conjunto de levaduras y bacterias. La etiqueta de información nutricional es una etiqueta requerida en la mayoría de los alimentos envasados en muchos países, que muestra qué nutrientes contiene y en qué cantidad. Y el de la imagen sería la etiqueta de información nutricional del kéfir.

El texto de la imagen guarda más información de la que puede parecer a primera vista. Una información que puede resultar confusa si carecemos de unos conocimientos básicos sobre las unidades y la nutrición.

La primera magnitud presente en la etiqueta es la temperatura de conservación y su unidad son los grados Celsius (ºC). Es probablemente la primera unidad que la gran mayoría de la sociedad relacionaría con la temperatura pero el Sistema Internacional de Unidades define como unidad básica el Kelvin (K). Personalmente he asociado desde siempre el primero con un uso más cotidiano y el segundo con un uso más técnico, una tendencia que creo que comparto con gente de mi entorno. Por otra parte, aunque el envase no lo indique, el usuario debe entender o intuir que la temperatura de conservación indicada solo es posible de obtener en un frigorífico y que esa asociación solo es posible si conocemos en qué baremos se encuentra nuestro aparato eléctrico.

La masa, comúnmente (y erroneamente) llamada "peso" por un amplio porcentaje de la población, se mide en gramos en toda la etiqueta, es decir, en la unidad definida por el Sistema Internacional. También podemos apreciar esta unidad en la medición de los nutrientes del kéfir: grasas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas, sal... Cabe destacar que esta información sobre los nutrientes corresponde a un valor nutricional medio de 100 g y que por lo tanto habría que quintuplicar los números para conocer el valor real del bote completo. Una conversión que puede confundir al consumidor medio que podría llegar a pensar que los datos de la tabla corresponden al envase entero.

Y en último lugar nos encontramos con las siglas KJ seguidas de la abreviatura kcal en el apartado de energía o del valor enegético. KJ es la abreviatura de kilojulio, unidad de energía equivalente a 1.000 julios. El julio es precisamente la unidad estándar de energía del Sistema Internacional de Unidades y cada unidad equivaldría a unas 0,2388 calorías, aproximadamente. Diría que el concepto caloría está más extendido y es más utilizado por la sociedad en general. A su vez, es una de las unidades que se asocia con mayor facilidad al mundo de los nutrientes y de la alimentación. Me parece interesante que la etiqueta cuente con ambas unidades y que el usuario pueda hacerse una idea de la conversión entre ambas.
 
En conclusión, creo que el uso de las unidades oficiales es bastante limitado en la población general y que por tradición se han asociado otras unidades a las magnitudes más comunes. En cuanto a la precisión de los números decimales, presentes en la parte de la masa, intuyo que se ha optado por el uso de un único decimal para no abrumar al consumidor pero que esta decisión, a su vez, amplia el margen de error a la hora de quintuplicar los valores y obtener la información del envase completo del lácteo.



2022(e)ko ekainaren 12(a), igandea

La habitación de Ames

La pequeña Kari tendría unos 6 años cuando pisó el museo científico Eureka! de Donostia por primera vez. El mismo museo que cerrará sus puertas en breve tras empapar de ciencia a los pequeños y a los no tan pequeños durante más de dos décadas. Su área "Sentido y sensibilidad" contiene una de sus joyas: la habitación de Ames. 

Adelbert Ames Jr., un científico estadounidense, fue el inventor de esta distorsionada habitación. Basándose en el concepto de Helmann Helmholtz, creo este espacio de ilusión óptica en 1946.

La primera ilusión óptica está relacionada con la forma de la habitación. Al observar el interior desde la mirilla percibiremos una estancia cúbica ante nuestros ojos aunque en realidad se trate de un trapecio rectangular si la observásemos desde arriba. Tal y como se indica en el dibujo inferior. Esta aparente forma de la habitación conllevaría una segunda ilusión óptica y la más llamativa en cuanto a la habitación de Ames.

Habitación de Ames - Wikipedia, la enciclopedia libre 

Para esta segunda ilusión óptica realizaremos una pequeña prueba en la que necesitaríamos la colaboración de dos personas a las que denominaremos Persona A y Persona B. También podríamos llevarla a cabo con solo un acompañante que tendría que moverse por la sala constantemente. La Persona A se colocaría en la punta del trapecio, es decir, en la que vendría siendo la esquina superior izquierda si observasemos el habitáculo desde arriba. A su vez, la segunda persona se situaría en la esquina superior derecha. La imagen que percibiremos al mirar por la mirilla sería algo parecido al retrato siguiente:

La habitación de Ames o cómo crear diferencias de estatura en el cine. |  Òptica Teixidó 

Y de aquí en adelante todo queda en manos de los participantes: intercambiar posiciones, moverse por la habitación, saltar, agacharse, tumbarse en el suelo... ¡qué vuele la imaginación!

 

2022(e)ko ekainaren 7(a), asteartea

En círculos

 

«No voy a dejar la puerta entre-abierta.
Voy abrirla o cerrarla de una vez.
Porque por las aberturas, huecos y grietas
pasan semi-vientos, verdades a medias
y mucho sin-sentido.» — Cecilia Mereiles


La primera vez que entré en esta casa esta puerta me recordó a una bodega de vinos con un montón de culos de botella apilados. La segunda vez me pareció un panal de abejas circular, una semejanza potenciada quizás por el color amarillento del material. Mirándolo más de cerca para realizar la foto me fijé en los detalles presentes dentro de cada círculo y observé que también podrían asemejarse a troncos de árboles con sus respectivos anillos. Podría incluso contar los años del cristal. 

La conclusión final llegó cuando estaba dando una clase de física y llegué relacionar la puerta de la cocina de mi casa con un campo magnético de un hilo conductor. 

3.3.1 Campo magnético creado por un hilo conductor | Interacción  electromagnética. Campo magnético: Campo magnético

La perfección que evocan los círculos quizás me ha llevado a enlistar sus infinitas posibilidades inconscientemente y hasta ahora jamás había caído en que una forma tan aparentemente simple guardase tanta complejidad.

2022(e)ko maiatzaren 16(a), astelehena

Anhedonia musical (Programa de radio)

PRESENTADOR: ¡Buenos días compañeros de ondas! Empieza una nueva semana, empieza un nuevo lunes y nosotros os damos la bienvenida a esta nuestra humilde morada. Hoy en Axones, vuestro programa de neurociencia de confianza, tenemos a María. ¿Cómo te encuentras, María?

ENTREVISTADA: Me encuentro encantada de estar aquí, la verdad.

PRESENTADOR: (risas) Maravillosa respuesta. María Llanos, divulgadora científica y aficionada a la música electrónica. Lo de aficionada a la música electrónica es realmente algo que necesitamos destacar en la entrevista de hoy.

ENTREVISTADA: Sí, debemos destacarlo. Creo que no estaría hoy aquí si no fuese mi tipo de música favorita. Bueno, creo que no hubiese llegado a realizar el trabajo que me ha traído a esta entrevista.

PRESENTADOR: El artículo titulado “Anhedonia musical: la incapacidad de disfrutar de la música”. Comentas que no hubieses realizado este trabajo sin tu afición, cuéntanos esto.

ENTREVISTADA: Así es. Empecé a juntarme con gente afín para poder ir a conciertos, festivales de música… y en una de estas conocí a una persona a la que le encantaba ir a estos lugares por el ambiente y no por la música. Puede sonar algo normal. “Le gustará otro tipo de música” pensaba yo.

PRESENTADOR: Pero ese no era el quid de la cuestión.

ENTREVISTADA: Efectivamente. Me di cuenta de que no le gustaba ni la música electrónica ni ningún otro tipo de música. Nos hicimos amigas y me empezó a fascinar esa faceta suya. A veces le preguntaba si había encontrado alguna canción que le gustase, le ponía la nueva sesión de mi DJ favorito… nada. Un día me respondió que no disfrutaba con la música. Ahí la cabeza me hizo click, cuando utilizó la palabra “disfrutar”.

PRESENTADOR: Esa palabra fue la clave. ¿Por qué?

ENTREVISTADA: Por unos artículos que leí meses atrás. Hablaban de anhedonia, de la incapacidad de disfrutar. Recuerdo llegar corriendo aquel día a casa y ponerme a buscar si existía la anhedonia musical. Esa era la clave.

PRESENTADOR: Y existía. Háblanos sobre ella.

ENTREVISTADA: La anhedonia musical es una condición neurológica que implica la incapacidad de una persona de disfrutar escuchando música. La escuchan, la comprenden pero no la disfrutan. El término fue utilizado por primera vez en 2011 para describir el caso de un paciente que sufrió una lesión cerebral. A causa de la lesión, esta persona perdió la capacidad de sentir emociones al escuchar música.

PRESENTADOR: ¿Solo al escuchar música?

ENTREVISTADA: Sí. Fue una pérdida específica, la anhedonia musical es específica. El paciente era capaz de emocionarse con otros estímulos pero no con la música.

 PRESENTADOR: Has comentado previamente que aunque no disfruten, escuchan y comprenden correctamente.

ENTREVISTADA: Los afectados escuchan melodías perfectamente, escuchan sonidos perfectamente. Lo hacía este paciente “cero” y lo hace mi amiga.

PRESENTADOR: Interesante. El paciente sufrió esta pérdida tras una lesión cerebral. ¿Es el único modo de perder esa capacidad de disfrute?

ENTREVISTADA: No. Es una condición neurológica que puede darse en consecuencia a una lesión o puede ser también natural.

PRESENTADOR: Interesante. ¿Es esta condición neurológica reciente?

ENTREVISTADA: Aunque el término fuese acuñado hace una década, se habla de más casos en literatura científica previa.

PRESENTADOR: ¿Y habitual? ¿Se considera habitual?

ENTREVISTADA: Unos estudios recientes apuntan que del 3% al 5% de la población se ve afectada por la anhedonia musical.

PRESENTADOR: De 3 a 5 personas de 100. Es remarcable.

ENTREVISTADA: Lo es. Se ha dado por hecho que todos disfrutamos escuchando música, que puede considerarse un lenguaje universal. Las personas que sufren de anhedonia musical tienden a tener dificultades para comprender por qué no disfrutan escuchando música. Es un estigma social.

PRESENTADOR: ¿Las investigaciones son beneficiosas para superar dicho estigma?

ENTREVISTADA: Claro. Los estudios realizados han ayudado a las personas con esta afección a comprender mejor por qué la tienen y ha servido para educar al resto de la población de que es una condición real y legítima. Una condición que impacta significativamente la vida de muchos en todo el mundo.

PRESENTADOR: Comentas la existencia de estudios recientes sobre esta condición neurológica. ¿Podrías ahondar más en estos estudios?

ENTREVISTADA: El estudio fue realizado por los investigadores de la Cognition and Brain Plasticity Unit de la Universidad de Barcelona y de la Universidad de McGill. En esta investigación se realización pruebas tanto con participantes con anhedonia musical como con participantes sin ella. La prueba era aparentemente sencilla: los participantes tenían que escuchar música. Mientras tanto, los investigadores midieron las respuestas fisiológicas ante la estimulación auditiva. Las diferencias fueron significativas. En los participantes con anhedonia no se percibieron cambios en la frecuencia del ritmo cardíaco ni en la conductividad eléctrica de la piel. En cambio, en los demás participantes se apreciaron alteraciones en los latidos del corazón y respuestas electrodérmicas.

PRESENTADOR: Fascinante.

ENTREVISTADA: Y unas resonancias magnéticas funcionales revalidaron esta diferenciación. En participantes sin anhedonia observaron que la música activaba, junto a la zona relacionada con la audición, la zona conectada al sistema de recompensa. Una activación que no se produjo en los participantes con esta condición neurológica. En estos últimos casos únicamente se activó la zona relacionada con la audición.

PRESENTADOR: ¿Cuáles fueron las conclusiones de este estudio?

ENTREVISTADA: De algún modo, la relación, la unión entre ambas zonas se encontraría cortada o sería inexistente en personas con anhedonia musical.

PRESENTADOR: ¿Y ahora qué?

ENTREVISTADA: Y ahora queda investigar, investigar e investigar. Y divulgar, divulgar y divulgar.

PRESENTADOR: Que es lo que has hecho tú con este artículo.

ENTREVISTADA: Ese era su objetivo, sí. Una investigación no se puede dar por concluida hasta que llegue a la gente. Me gusta recalcar siempre que puedo la labor tan importante que abarca la divulgación científica.

PRESENTADOR: ¿A qué te refieres con “llegar a la gente”?

ENTREVISTADA: Creo que existe un evidente muro entre la comunidad científica y no-científica. Una barrera que debemos derribar a golpe de comunicación y divulgación. Es nuestro deber como ciudadanos, como científicos, impulsar el pensamiento crítico en nuestra sociedad y esto no será posible sin una base de cultura científica.

PRESENTADOR: Me gustaría adherirme a esta última reflexión, me gustaría seguir golpeando dicho muro desde este nuestro humilde programa y me gustaría darte las gracias por tu labor y por esta entrevista. Ha sido un placer tenerte con nosotros, María.

ENTREVISTADA: El placer ha sido mío.

2022(e)ko maiatzaren 1(a), igandea

Neuroteología: con el aceite y el agua

La neuroteología se define como el estudio de las actividades neuronales relacionadas con experiencias subjetivas de espiritualidad. Una búsqueda en el cerebro de los fundamentos de la fe y de la actitud religiosa también conocida como bioteología o neurociencia espiritual. Un campo de estudio emergente y multidisciplinar que agruparía a la teología, estudios religiosos, experiencias y prácticas religiosas, filosofía, ciencia cognitiva, neurociencia, psicología y antropología.

Neuroreligión y neuroteología | neurociencia neurocultura

Para que la neuroteología contribuya al conocimiento humano debe tener la capacidad para buscar su punto de intersección con tradiciones religiosas específicas. Si fuese incapaz de encontrarlo estaríamos hablando de un estudio carente de utilidad para el entendimiento global de la relación entre la religión y el cerebro.

Algunos estudios recientes han utilizado técnicas de neuroimagen como imagen por resonancia magnética (IRM), tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT) o tomografía por emisión de positrones (TEP) con el objetivo de esclarecer los mecanismos neurobiológicos asociados a las experiencias espirituales.

Enfrentarme a un concepto que aunase el prefijo neuro- y el término teología ha sido algo realmente inesperado. A priori, resulta una mezcla tan curiosa que no he podido resistirme a elegirla para la correspondiente tarea. A medida que he avanzado en la profundización sobre el tema dicha curiosidad ha ido en aumento aunque no haya cambiado mi percepción inicial: es una amalgama peculiar. Para poder exponer los porqués de esta sensación debo confesar que veo una clara incompatibilidad entre la ciencia y la religión o la espiritualidad. La relación entre ellas ha sido sujeto de estudio desde la antigüedad entre filósofos, teólogos o científicos, entre otros. Ambas persiguirían el conocimiento del universo pero usando diferentes metodologías. El quid de la cuestión estaría en si estos procedimientos son simplemente distintos o son además, incompatibles. Los métodos de las religiones podrían ser la fe, el dogma o la revelación, rechazados por la epistemología de la ciencia que destaca la inferencia deductiva y la empírica. Por lo que, a mi parecer, su compatibilidad sería nula.

Otros de los aspectos a nombrar sería la subjetividad propía de las experiencias religiosas ya que se tratan de prácticas de carácter particular, complejo y enigmático. Debido a estas características nos encontramos ante unas experiencias difíciles de definir en términos exactos. Algo que podría inhabilitar la capacidad de la ciencia experimental en cuanto a la posibilidad de realizar alguna aportación sobre fenómenos religiosos y espirituales.

Entiendo el profundo interés de la ciencia por el estudio religioso ya que es un elemento prioritario y definitorio de la vida humana pero creo que sería improbable la construcción de un puente entre una ciencia empírica como la neurología hasta la intagibilidad de la teología. Por ello, creo que el término neuroteología resulta antagónico e inverosímil.

https://es.wikipedia.org/wiki/Neuroteolog%C3%ADa

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3968360/pdf/IJNL-13-052.pdf 

https://fjfsdata01prod.blob.core.windows.net/articles/files/66540 

https://www.uv.mx/stoa/files/2012/04/Martin.pdf

2022(e)ko apirilaren 29(a), ostirala

Oliendo sabores y saboreando olores

 El cerebro necesita información proporcionada por el olfato y el gusto para distinguir la mayoría de los sabores. Estas sensaciones se transmiten desde las terminaciones nerviosas de la nariz y de las papilas gustativas de la boca al cerebro. Distintas áreas del cerebro integran esta información, permitiendo que reconozcamos y apreciemos los sabores.

En este pequeño experimento para niños (y no tan niños) podremos jugar con sabores y olores de distintas características con el objetivo final de comprender el tándem que forman estos dos sentidos. Para ello he preparado estas ilustraciones con los productos que necesitaremos. La primera bandeja corresponde al equipo de los sabores: el limón, la cebolla, el queso azul y una magdalena de chocolate. Esta elección no es aleatoria ya que además de un sabor peculiar, estos alimentos cuentan con un olor distintivo. Unas características que los convierte en idóneas para este juego. En primer lugar nos centraremos en esta bandeja y realizaremos distintas pruebas:


  • Con una mano cubriremos nuestra nariz como si fuera una pinza y con la otra mano probaremos cada uno de los 4 alimentos de la bandeja. Después describiremos en alto o por escrito qué sensaciones nos ha dejado la ingesta y puntuaremos del 0 al 10 la intensidad del sabor que hemos apreciado.

  • En la segunda prueba volveremos a probar todos los alimentos con nuestros orificios nasales bien abiertos. Volveremos a repetir una ronda de descripciones y puntuaciones a la intensidad del sabor.

Tras las dos pruebas compararemos los resultados y comprobaremos si poder oler la comida ha tenido efecto en cómo hemos percibido el sabor. Entre cata y cata podemos utilizar pan o leche para neutralizar sabores y que no se mezclen entre ellas.

Para la tercera prueba nos acercaremos a la segunda bandeja. En esta he agrupado 4 elementos de olores característicos: rosas, gasolina, lejía y menta.


  • Con los ojos cerrados nos acercaremos a la nariz cada uno de los elementos e intentaremos distinguirlos sin conocer de qué se tratan. La identificación debería ser bastante sencilla. Escribiremos o compartiremos nuestras apuestas junto a una breve descripción sobre el olor que hemos percibido. ¿Es agradable? ¿Qué adjetivo utilizarías para describirlo? ¿Qué sabor le pegaría a cada olor? (Recordad a los niños, si hiciese falta, que algunos son productos tóxicos y que jamás deben ser consumidos).
     
  • Por último, empieza la fiesta. Volveremos a cerrar los ojos para acercarnos un elemento de la bandeja del olfato, por ejemplo, la menta. Muy seguidamente y con la ayuda de un compañero si fuera necesario, nos taparemos la nariz y cataremos uno de los alimentos de la bandeja del gusto, por ejemplo, el queso azul. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo describiremos el sabor? ¿Ha sabido diferente? Algunas combinaciones que pueden resultar interesantes por el contraste:
    • Lejía y cebolla
    • Gasolina y limón
    • Gasolina y chocolate
    • Menta y queso azul
    • Lejía y chocolate

También podemos combinar elementos que podrían hacer un buen equipo. ¿Son las palabras que hemos utilizado para describirlas parecidas? ¿Son combinaciones que no nos chirrían? ¿Por qué? (Por ejemplo, pueden ser mezclas que se utilizan en repostería):

    • Menta y chocolate
    • Rosas y chocolate
    • Menta y limón
La pérdida del gusto y del olfato como síntoma del coronavirus ha sido una de las principales razones para la elección y creación de este experimento. Creo que jugar con los olores y los sabores en distintas combinaciones podría ayudar a los pequeños de la casa a identificar posibles alteraciones en dichos sentidos. ¿Me sabe distinta la comida? ¿Huele diferente? ¿Sabe menos? ¿La puedo oler? Preguntas sencillas que pueden ayudarnos a extraer conclusiones rápidas y efectivas para una temprada detección del COVID-19.

 

 

Pintarse la cara color esperanza

El greenwashing es una práctica o forma de marketing verde destinada a crear una imagen engañosa de responsabilidad ecológica. Las ONG utili...